“Puede ser discutido que el instinto del hombre de apostar es la única razón por la que no es un mono en árboles.” – Mario Puzo
Muchos años atrás, fui lo suficientemente afortunado al ver los Hermanos Karamazov valorables con un acto de comedia y acrobacia que varias veces lo hicieron al inicio de sus carreras. Su punto de excelencia era la acrobacia con “nueve objetos de peligro”. Básicamente los hermanos desafiaban a la audiencia a traerles nueve objetos y los ponían en sus manos en forma aleatoria, con los que ellos harían malabarismo.
La gran parte era que en la ciudad de los Hermanos, y la gente conocía el acto, entonces la audiencia venia con un hierro, un rollo de cinta, una pelota de futbol, una pelota de agua, un sándwich y una tostadora. Agreguen una botella de cerveza, un encendedor y hasta un hacha para tener nueve objetos de peligro – que los Hermanos luego procedían a hacer malabarismos exitosamente para el jolgorio del público. La carrera de los Hermanos llevó a hacer malabarismos con objetos aún más peligrosos.
La lección de póker en esto es que los Hermanos eran grandiosos. Eran grandes en decir “no traten de hacer esto en casa chicos”. Ellos iban al trabajo cada día sabiendo que deberían tener un performance por encima de la moda si no se los tomaba por sorpresa. Como haces malabarismo con un Mackerel por primera vez ? Y el busto cerámico de Ronald Reagan ? La respuesta es que la gente talentosa se adapta, aún cuando no es fácil.
Los grandes jugadores de póker sacan moneditas de ganancia de situaciones donde los jugadores buenos no lo hacen. Los grandes jugadores de póker pueden tratar de hacer cosas que los jugadores mediocres no deben pensar (“no traten de hacer esto en casa”). Los grandes jugadores de póker saben cada vez que juegan que harán algo grande.
Los jugadores mediocres de póker tienen un problema dual de estar siempre por debajo de grandes jugadores, y también fallan cuando tratan tácticas de suicidio en las cuales no tienen la menor idea.
Es un lamento común para los jugadores decentes quejarse sobre una jugada poco ortodoxa que un mejor jugador hizo, cuando el mejor jugador aparentaba “tener suerte”. La verdad es que los jugadores mediocres se fijan en las partes inciales de la mano, mientras los jugadores mejores se enfocan en la parte final. La habilidad de “terminar” bien es importante en póker porque las rondas de apuestas tardías son más altas y hay mas dinero en riesgo. A pesar de esto, los jugadores mediocres, especialmente de Holdem, se enfocan en juego preflop. Cuando levantan con 7-7 uno detrás del botón luego que nadie abra el pozo, no pueden entender como un mejor jugador levantara con J-T. Todo lo que ven es una mano mala de inicio. No ven que la J-T es potencialmente rentable por el dinero muerto de las ciegas, peor aún, no ven como el mejor jugador va hacer que ellos paguen en rondas posteriores de apuestas. No comprenden lo que el mejor jugador obtiene de una situación como ésta, donde será capaz de jugar por encima del valor y comportarse como los grandes jugadores que son, mientras que los otros jugadores no entienden la explotación situacional de debilidad.
Los grandes jugadores entienden que no están tratando de ganar cada pozo que juegan. Los grandes jugadores tratan de tener situaciones recurrentes donde, en el peor de los casos, dan pequeñas ventajas repetidamente para que puedan tener un retorno menos seguido. Ves mucho de esto en torneos de Holdem No Limit. Grandes jugadores quieren ver mucho los flops, y no tienen miedo de perder pozos pequeños con manos como 6p-5p. Lo que esperan es “terminar” en situaciones más raras donde las cosas importan más.
Mientras este concepto es más sencillo de comprender cuando se piensa en el póker No Limit, también se aplica a las manos de juego limitado. Si juegas cuatro pozos contra una persona, y en tres pierdes un pozo pequeño, pero en el cuarto ganas cinco apuestas grandes, has hecho algo realmente bueno. Sacrificar pozos, perder manos, es una parte fundamental de ganar en el póker.
Los jugadores débiles se enfocan en pozos. No les importa si su pensamiento es correcto; solo les importa ganar un pozo. Que tan seguido escuchas a alguien diciendo “bueno, hiciste lo correcto ya que ganaste el pozo?” Tomar decisiones tontas que accidentalmente llevan a ganar el pozo no es bueno. Son errores. Si, a veces errores pueden darse la vuelta y darnos dinero, pero cometer errores no es la forma de ser ganador. Enfocarte en hacer dinero a largo plazo es lo que te hace un ganador. El dinero es significante en como mantenemos los tantos, y los juegos duran toda la vida.
Pocos seremos capaces de hacer malabarismos con bifes, taza de café y una caja de pájaros, pero podemos aprender a explotar a oponentes débiles al perder las pequeñas batallas mientras ganamos las grandes guerras.



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